El abogado Heo Seung-eun, al tratar casos de campesinos, considera que la obra de iluminación rural es la única vía para preservar esta nación de forma permanente y se lanza valientemente al campo. Sin embargo, se opone a la política colonial japonesa, llegando a ser abandonado por su esposa, Yoon Jeong-seon. El fiscal japonés Masaki Hiroshi, al percibir el movimiento de iluminación rural de Heo Seung-eun como una resistencia contra Japón, lo encarcela por motivos ideológicos. Cinco años después, al regresar al campo tras cumplir su condena, Heo Seung-eun descubre que su esposa, Yoon Jeong-seon, ha continuado su obra y lo está esperando.