Inmediatamente después de la liberación, la primera generación de coreanos residentes en Japón compró mesas y sillas de su propio bolsillo para sus descendientes que vivirían en suelo japonés, y fundaron la 'escuela coreana', es decir, 'Nuestra Escuela', en una fábrica abandonada. De las más de 540 escuelas iniciales, solo quedan unas 80 bajo la represión de las fuerzas de extrema derecha japonesas. El director Kim Myung-jun pasó 3 años y 5 meses junto a los profesores y alumnos de la 'Escuela Primaria, Secundaria y Preparatoria Coreana de Hokkaido', capturando su vida cotidiana con una mirada cariñosa.