En 1905, a través de la trata de esclavos de la Compañía de Desarrollo Oriental, los coreanos son vendidos a propietarios de plantaciones mexicanas llamadas Anni-kaeng. Entre ellos se encuentran Cheon-dong (Im Sung-min), quien se convirtió en un paria debido a su padre, un rebelde Donghak, y la familia de Guk-hui (Jang Mi-hee), que queda sin hogar tras ser acusada de traición. Contrariamente a la propaganda japonesa de un paraíso terrenal, al llegar, los mexicanos les cortan el pelo y los someten a trabajos forzados. Guk-hui cura las quemaduras de Cheon-dong, y Cheon-dong la salva de ser mordida por una serpiente, lo que lleva a su encuentro. Tras abusos y humillaciones severas, algunos comienzan a intentar escapar, y mexicanos violan a mujeres. El padre de Guk-hui escribe una petición que entrega al hermano menor de Guk-hui, Dong-ju (Kim Seong-su), y le promete a Cheon-dong que si acompaña a Dong-ju a Corea y regresa, podrá casarse con Guk-hui. (Park Min)