Baek Seong-ha (interpretado por Yoo Ji-ha) se une a una firma de inversión canadiense. A pesar de los prejuicios y celos invisibles hacia las personas de color, se convierte en el operador más reconocido de la empresa. Sin embargo, Seong-ha, que solo confía en su instinto y realiza inversiones imprudentes, lleva a la empresa a la quiebra y finalmente recibe la notificación de despido. Hundido en la desesperación, Seong-ha se sumerge cada vez más en el alcohol y el juego. En su camino errante, Seong-ha conoce por casualidad a una mujer llamada Phoebe (interpretada por Lee Seung-hee) y pasan una noche juntos. Seong-ha y Phoebe, que siempre se sintió sola y a la deriva como una extraña al vivir en el extranjero, comienzan un amor difícil, similar a una acrobacia, reconfortándose mutuamente en sus heridas. Pero esta felicidad dura poco. Phoebe se siente inquieta por la felicidad inesperada y excesiva que le llega, y sufriendo la obsesión de que la felicidad con Seong-ha se romperá por su culpa, vuelve a vagar por las calles en estado de ebriedad.