Para Il-beom, que ha pasado por trabajos como conductor sustituto y obrero eventual, la etiqueta de "deudor" ha sido un grillete constante. Para pagar los gastos médicos de su hija enferma, Il-beom consigue un trabajo en un "centro de promoción" que vende diversos productos de salud y artículos para el hogar a las madres. Se siente miserable en su situación. El director del centro, Cheol-jung, le dice: "Somos mejores que sus propios hijos" y le ordena que venda a toda costa para mantener a su familia. Al ver que las madres incluso se divierten al escuchar sus palabras, Il-beom comienza a sentir una sensación de logro. Es entonces cuando Ok-nim, que tiene un hijo fiscal del que está orgullosa pero que prefiere pasar su vejez sola para no ser una carga para sus hijos, visita el centro de promoción y conoce a Il-beom...