A los 40 años, Yeong-cheol no tiene ninguna habilidad aparte de respirar. Dirige un pequeño puesto de pollo frito cuyo sabor es el peor del barrio. Incluso pierde el poco dinero que tenía en bolsa y vive una vida miserable. Yeong-cheol, que vive cada día sin propósito, es mordido por un zombi y se convierte él mismo en un zombi. Entonces, un día, su familia se enfrenta a una gran crisis debido al dinero que pidió prestado a usureros. Yeong-cheol el zombi, que se creía completamente apático, lucha con todas sus fuerzas para salvar a su familia…