Tras la misteriosa muerte del magistrado de Suwon, nadie quiere ocupar el cargo. Mientras tanto, Wonseok, cuyo esposa es la hermosa Sra. Kim, se ofrece voluntario para el puesto y asume el cargo de magistrado de Suwon para resolver el caso. Su esposa, la Sra. Kim, cree que los siniestros sucesos fueron causados por un demonio, pero Wonseok, que no cree en supersticiones, está convencido de que la causa de esta desafortunada muerte no es un demonio, sino un asesinato cometido por alguien. Sin embargo, el contorno del culpable no se revela, y solo ocurren más sucesos desafortunados…