El cuarto de máquinas del sótano de la escuela de chicas Seongwon está lleno de sonidos siniestros. Young-eon y Seon-min son mejores amigas y han convertido este lugar en su refugio secreto. A diferencia de Seon-min, que es locutora de la radio escolar, Young-eon es una chica callada cuyo único talento destacado es el canto. Una noche, mientras practica sola en el aula de música, una voz extraña se entromete en su canción. Esa noche, Young-eon es asesinada. A la mañana siguiente, Seon-min no puede dejar de pensar en el asiento vacío de su amiga. Durante la transmisión del mediodía, escucha la voz de Young-eon llamándola desesperadamente, pero la cabina está vacía. Seon-min se desmaya del susto. Aunque le aterra ser la única que escucha la voz, no puede ignorar a su amiga. Sin embargo, no hay rastro de Young-eon en ninguna parte de la escuela. Seon-min sospecha de la profesora de música, Hee-yeon, quien mostraba un interés especial por Young-eon. Al regresar al aula de música, Seon-min encuentra con horror el cuerpo de la profesora ahorcada con una cuerda de violonchelo. Los sucesos misteriosos continúan y Seon-min tiene cada vez más miedo. Cho-ah, una compañera de clase que puede escuchar a los espíritus, se acerca a ella y le confiesa que también escucha la voz de Young-eon. Seon-min se sorprende, pero se siente reconfortada al tener a alguien con quien compartir su carga. Poco después, el cuerpo de Young-eon es hallado en el hueco del ascensor, y la voz que escucha Seon-min comienza a volverse cada vez más extraña.