Haegang, quien ha realizado cine independiente durante más de una década, ha terminado nueve cortometrajes y está preparando su primer largometraje. Mientras su novia, que siempre ha sido su apoyo, y sus colegas de mucho tiempo lo abandonan uno tras otro, Haegang lidera el difícil proyecto cinematográfico. Esta difícil situación es en gran parte autoinfligida. A pesar de su ambición, todavía no sabe cómo dirigir un set y cuanto más se niega a compartir el dolor y la alegría de la creación con su equipo, más se hunde en un aislamiento total. El rodaje se interrumpe debido a un accidente y se reanuda con la intervención de un nuevo productor, pero esta vez se enfrenta a las exigencias comerciales de este último. Los conflictos de Haegang como director se profundizan, pero al mismo tiempo, su autoconciencia sobre sus juicios artísticos se fortalece. Haegang, destrozado física y mentalmente, decide actuar por la 'toma' que quería preservar a toda costa.