El subteniente de los Marines Oh Deok-soo se alista en la Guerra de Corea y se ofrece como voluntario para dirigir un pelotón en el frente. Es destinado a la unidad comandada por su padre, el teniente coronel Oh Sung-man. Aunque su padre lo recibe con alegría, Deok-soo guarda un profundo resentimiento por haber sentido siempre que su padre prefería a su hermano mayor. En medio del estancamiento contra las fuerzas chinas, los soldados se agotan en las trincheras. Surgen conflictos entre el jefe de escuadra y sus hombres. Un día, durante una emboscada, Young-gyu se lanza sobre una granada para salvar a Jong-guk, muriendo en el acto. Este sacrificio hace que el egoísta Jong-guk reflexione sobre su actitud. El jefe de escuadra, devastado, sale a reconocer el terreno, resulta gravemente herido y logra entregar información crucial antes de fallecer. Inspirado por su muerte, Deok-soo se une a Young-sun, Jong-guk, Hun-gu y Joo-hwan en una misión suicida para destruir un depósito de municiones enemigo. Antes de partir, Deok-soo descubre la verdad sobre el nacimiento de su hermano y resuelve sus malentendidos con su padre. Durante la misión, los soldados caen uno a uno; tras cumplir el objetivo, Deok-soo muere en brazos de Jong-guk. Como único superviviente, Jong-guk informa entre lágrimas al teniente coronel Oh sobre la misión y le entrega las pertenencias de Deok-soo.