En un pueblo minero de Gangwon-do, a pesar de la dura realidad, un padre y sus dos hijos viven felices sin perder la esperanza. Aunque las condiciones no son fáciles, el padre, Hae-gon, se esfuerza por ganarse la vida con sus hijos. Young-rim, la hija de 9 años, adorable e inteligente, es la adorada hija de su padre y la protectora atenta de su hermano mayor. Dong-gu, el hijo de 11 años con una capacidad intelectual de 3 años, es muy apegado a su padre y a su hermana, y mantiene su carácter alegre. Así, la familia de tres vive mirándose mutuamente, olvidando la difícil realidad. Sin embargo, la realidad no les concede solo días felices. Hae-gon sufre un accidente en la mina, es despedido y no recibe ninguna indemnización. Con la indemnización por la demolición de su casa, compra a duras penas un camión para empezar un negocio, lleno de sueños de una nueva vida. Pero por un error de Dong-gu, el camión choca con un coche de lujo, perdiendo no solo el camión, sino también teniendo que pagar una indemnización adicional, lo que les lleva a la peor de las situaciones. Hae-gon, habiendo experimentado demasiada desesperación para poder levantarse de nuevo, pasa sus días bebiendo, incluso delante de sus hijos pequeños, hundiéndose cada vez más en la miseria. Dong-gu, sintiéndose inseguro por el cambio de ambiente en casa, muestra un comportamiento cada vez más incontrolable, lo que dificulta la vida de Young-rim. Young-rim, al darse cuenta de que ya no puede hacerse cargo sola de su padre y su hermano, comienza a buscar sus propias maneras de ayudarles y las pone en práctica poco a poco.