El barrio residencial de Changsin-dong, apodado 'Dal-dongne'. Entre callejones sombríos, se alzan dispersos postes de luz. Un hombre sube a un poste. Es Kim Min-gyu. Tras salir de prisión, bajo la supervisión de un oficial de libertad condicional, trabaja reparando electricidad, creando luz. Su único consuelo es su propio mundo: subir a un poste y tallar la Torre Namsan con jabón. Un día, alguien irrumpe en su espacio. Un pequeño folleto buscando a alguien empieza a aparecer en los postes. Min-gyu, con un capricho obstinado, lo arranca una y otra vez, pero allí hay una mujer, más obstinada que él, que vuelve a pegar el folleto donde fue arrancado y se va. Es Jeong Da-hye. Una mujer que no tiene muchas distracciones, aparte de buscar a su hermano menor perdido desde la infancia. Vive a su antojo, gastando el dinero que gana como quiere. Sin embargo, padece una enfermedad degenerativa de la vista que va más allá de lo normal, perdiendo gradualmente la luz. Los dos intercambian comunicaciones lentas, separados por el folleto. Min-gyu invita a Da-hye a su mundo en el poste de luz, y descubren sus dolores compartidos.