Kim Doo-han, que perdió a su madre a los 8 años y vivió como artista callejero, consigue un trabajo en el cine Umi Gwan gracias a su innata habilidad para el boxeo. En aquella época, en el mundo de los matones de Jongno, centrado en Umi Gwan, estaba Shin Ma-jeok, el líder de los matones estudiantiles, pero no había ningún luchador destacado, lo que provocaba una era de caos. Mientras tanto, los yakuzas japoneses de la zona de Honmachi expanden su poder y se adentran en Jongno. Doo-han, que trabaja en Umi Gwan, llama la atención de Kim Ki-han, el líder de los matones de Jongno, y es gradualmente reconocido en el mundo de los luchadores. Shin Ma-jeok, al saber que Doo-han es hijo del general Kim Jwa-jin, le ayuda desde la sombra. Doo-han protege los comercios coreanos de Jongno y se gana su confianza. Cuando estallan luchas de poder en Jongno y Ki-han es arrestado por agredir a un oficial japonés, Shin Ma-jeok persuade a Doo-han para que se convierta en el líder de los coreanos. Doo-han se convierte oficialmente en el jefe de los matones de Jongno y se enfrenta en una batalla decisiva contra el clan Hayashi, los yakuzas japoneses, por el control comercial de Jongno…