Hye-young, una pintora, prepara una exposición individual mientras pinta retratos en la plaza. En la extraña ciudad de Ámsterdam, lo único que la sostiene son los recuerdos de su primer amor. Hye-young le regaló un cuadro de margaritas al hombre que nunca había visto pero que le había dado la más hermosa emoción, y como respuesta, cada día le llega un tiesto de margaritas. Un día, un hombre se le acerca pidiéndole que le pinte un retrato. En su mano lleva un tiesto de margaritas. Es Jeong-woo, un policía internacional que persigue a una organización criminal. Le pide a Hye-young, que está en medio de la plaza, que le pinte un retrato para vigilar al delincuente, pero Hye-young cree que él es el amor que estaba esperando. Y en el momento en que él ve su sonrisa, Jeong-woo también experimenta un temblor por primera vez. Park, un asesino a sueldo, al no poder acercarse a Hye-young, le envía cada día un tiesto de margaritas en lugar de una confesión. Observa dolorosamente su sonrisa hacia otra persona, con el corazón roto. Entonces, Park recibe la foto de Jeong-woo, designado como objetivo de asesinato...