Tomoki, que no tiene nada que quiera hacer y no consigue encontrar empleo, salta de un trabajo temporal a otro. Mientras las personas a su alrededor persiguen sus sueños, él se siente solo y patético, como si fuera el único estancado. Decide entonces morir solo en el bosque desierto. Es entonces cuando se cruza la mirada con Michiko, que estaba haciendo sus necesidades mientras talaba árboles. Como hipnotizado, Tomoki empieza a seguir a Michiko y se inicia en el trabajo de tala.