Jeongtae conoce a Chae-rin en una cita a ciegas. Su agradable momento va madurando, y Jeongtae emplea sus propias estrategias, de las que se siente seguro, para seducir a Chae-rin. Sin embargo, como si supiera o no supiera sus intenciones, Jeongtae se enamora cada vez más del encanto de Chae-rin, quien juega un juego de tira y afloja. De repente, Chae-rin le propone ir a su casa a descansar. Ocultando su tembloroso corazón, Jeongtae entra en casa de Chae-rin.