El verano transcurre entre fracasos repetidos en la búsqueda de empleo y comparaciones con su amiga Jimin, lo que la lleva a perder la autoestima y a pasar días apáticos. Lo único que se le da bien es dar volteretas. Cada vez que la inferioridad la corroe, encuentra un pequeño consuelo haciendo volteretas. Pero la enfermedad de su corazón empieza a crecer sin control… Finalmente, el verano se convierte en un monstruo que no puede vivir sin dar volteretas. Y toma la decisión de acabar con todo.