La película aborda la muerte de numerosos coreanos que fueron forzados a migrar a Sajalín durante el período de ocupación colonial japonesa. La película comienza con el sonido de las olas, avanzando hacia imágenes del océano ondulante. El océano no es solo naturaleza, sino el lugar donde residen innumerables almas fallecidas que no pudieron regresar de Sajalín y fueron masacradas en Tsushima, es decir, un espacio de diáspora cuya repatriación fue frustrada y que fue ahogado por el poder colonial.