Ante la ausencia de su hijo, un hombre de mediana edad, Heungju, impotente, emprende una vez más una caminata al amanecer. Caminando solo por el sendero silencioso, Heungju se siente atraído por una presencia desconocida que se acerca y, sin darse cuenta, abandona el sendero para adentrarse en lo más profundo de la montaña. La marcha incesante termina por difuminar la frontera entre la realidad y la fantasía, y Heungju finalmente se enfrenta a la nueva ausencia de su hijo.