Gi-hyeok y Tae-in pasan el día vagando en un vehículo de reparto de supermercado. Perseguidos por entregas, informes e instrucciones, repiten el mismo día. Vislumbran el reverso del mundo a través de las conversaciones de inversores y manipuladores bursátiles, pero sin poder cambiar nada, vuelven a ponerse en camino. En la última entrega, junto al mar, Gi-hyeok camina silenciosamente como un buey.