Juyeon trabaja como repartidor en una tienda de pasteles de arroz regentada por su familia, donde vive recluido. El único lugar donde puede pasar tiempo a solas es en su pequeño y ligero coche de reparto. Desde su rincón habitual frente al lavadero de coches, solo ve a Ujun, que trabaja de noche. Una noche, Sojin, que se parece a Juyeon, intenta suicidarse entre ambos. Ujun evita el suicidio de Sojin, y Juyeon, testigo de la escena, comienza a buscar el paradero de ambos al día siguiente.