Hee-jun, que sufre acoso en clase, a menudo llega a la escuela cubierto de heridas. Su profesor, preocupado por Hee-jun, quien insiste en que solo se peleó con un amigo, le pide a Sung-jin, el delegado de clase, que lo cuide bien. Esa noche, de camino a casa con Hee-jun, Sung-jin descubre que las heridas de Hee-jun se deben a la violencia de su padre. Siente lástima por Hee-jun, quien no se atreve a decirle la verdad al profesor por temor a que sus padres se divorcien. Sin embargo, al día siguiente, por alguna razón, Sung-jin golpea a Hee-jun.