Al terminar un duro día de trabajo, el oficinista Byung-chul, de camino a casa, descubre a su antigua compañera de instituto, Young-hee, siendo perseguida por unos desconocidos misteriosos. Young-hee, con una bata de hospital cubierta por una chaqueta y un casco, tiene un aspecto peculiar y sostiene una tostadora en la mano. Sin darle tiempo a Byung-chul a preguntarle qué sucede, ella le suelta: "Para empezar, ¡no soy de este planeta!"