La joven historia contemporánea y los jóvenes tumores se parecen — ambos parasitan mis mejores años. El mal funcionamiento tanto del estado como del cuerpo pasa sin fin a través del escáner de resonancia magnética bajo el diagnóstico de un prólogo sin trama principal. Una sola película nunca comienza; en cambio, escenas de apertura que pretenden ser de diferentes películas se repiten esquizofrénicamente. Esta ansiedad, llamada sentimiento de invasión, construye una realidad completa a través de directivas no ejecutadas — guerras no realizadas, enfermedades no curadas. La película aborda paradójicamente un presente en el que, incluso sin una trama principal, la ansiedad misma constituye un mundo, suspendido entre la ficción y la realidad.