Hae-sook, la madre de Dong-han, quien tiene un trastorno del espectro autista, descubre el talento de su hijo para el violonchelo y lo apoya con dedicación. A pesar de haber tenido que abandonar la universidad de música tras sufrir la discriminación de un profesor, Dong-han perfecciona sus habilidades mediante clases particulares y continúa enfrentando nuevos desafíos.