Sigue el viaje de un hijo abandonado en busca de la madre que lo dejó, capturando las imágenes y los sonidos que resuenan en su mente durante el proceso. Al igual que la escena final de la película "Gil-soddeum" (1986) del director Im Kwon-taek, recuerda los lazos de sangre y la conexión étnica de los coreanos. La película describe un viaje a Japón, Portugal y España, representando el vínculo de sangre inquebrantable entre madre e hijo, y entre los coreanos.