La Ardilla se entera de que la Ardilla Gris se muda a la casa de enfrente. Curiosa y emocionada por hacerse amiga del recién llegado, la Ardilla se acerca con un pequeño regalo. Pero la Ardilla Gris solo responde con una expresión indescifrable y una actitud cortante. Aun así, la Ardilla no se rinde y sigue buscando maneras de expresar sus sentimientos.