Jae-seok, que regenta una pequeña pescadería en el mercado, tiene el corazón apesadumbrado ante la inminente partida de Jang-do, un empleado en quien confiaba. Ni el dueño del negocio cliente de Jae-seok desde hace mucho tiempo, ni su hermana Mi-seon, que tiene una frutería en el mismo mercado, pueden ser de ayuda.