Dos personas emprenden un viaje en solitario en la línea Yeongdong. Ante ellos se extiende un mar azul, mientras el viento agita viejos recuerdos, dejando un dolor sordo en sus corazones, tan duradero como el tiempo que han pasado soportando sus vidas. Sin nadie en quien apoyarse, se encuentran por casualidad alrededor de un vaso de soju-cerveza (somaek), y poco a poco, aprovechando la embriaguez, se infiltran en los corazones del otro. Esa noche, sienten que han vuelto al corazón de su juventud...