Los aproximadamente 2.000 artículos de punto y ropa dejados por la difunta Kim Dong-il, quien huyó a Japón después de la masacre de Jeju 4.3 y vivió como una coreana residente en Japón, son una pequeña historia que ha preservado su memoria e identidad. En el proceso de organizar y compartir los efectos personales de Kim Dong-il, la película ilumina las vidas aún no curadas de diversas coreanas residentes en Japón que vivieron en la misma época que ella, y comparte y conecta sus recuerdos entrelazados.