Yeong-beom y Seon-hee se mudan a Obok-ri, una tierra de bendiciones. Después de conocer a un anciano misterioso, experimentan un milagro: su hijo Jong-hoon, que no podía caminar tras un accidente de coche, vuelve a hacerlo. Mientras tanto, Chun-seo, que criaba sola a su hijo Min-jae en Obok-ri, descubre que las desgracias que azotan a su familia, parecidas a una maldición, están relacionadas con la familia de Yeong-beom...