Jeongwon vive con su hija Yewon y su madre Jayoung. Jayoung se encarga de la crianza de Yewon, mientras Jeongwon está abrumada por el trabajo. Un día, Jayoung se desmaya repentinamente y es hospitalizada en cuidados intensivos. Durante este proceso, al ver las bolas de arroz de Jayoung y su mano que apretó con fuerza en el momento de su muerte, Jeongwon recuerda su juventud y siente arrepentimiento.