En la primavera de 1998, Young-ok, cuyo nombre rural es el mayor complejo de su vida, es un chico de 18 años. Por casualidad, capta la mirada de Kyung-tae, un nuevo estudiante transferido de Seúl, y por primera vez en su vida se pone el brazalete de delegado de clase. Sin embargo, finalmente se convierte en una marioneta, observando impotentemente la violencia en el aula. Mientras tanto, la dolorosa primavera de 1949 para Jung-soon, la madre que crió sola y con esfuerzo a Young-ok, su nieto, regresa una vez más. Con la ayuda de un nuevo médico de Seúl, Jung-soon comienza a juntar los fragmentos descoloridos de su infancia uno por uno. Cuanto más recorre Jeju en un coche blanco, con gafas de sol rosas, más emergen a la superficie las tristes promesas de aquel día, enterradas en lo profundo de su corazón durante más de medio siglo. El nombre del chico que quería desechar por vergüenza, y el año 1949 de la madre que tuvo que proteger con toda su alma. El doloroso secreto de Jeju, cuya memoria es abrumadora, cruza 78 años de tiempo gélido para finalmente florecer como la verdad más radiante que atraviesa la vida de ambas personas.