Un soldado regresó al pueblo con un ataúd. Es acusado de asesinato y la gente comienza a juzgar su crimen. Las confesiones del soldado se suceden, y aparece una mujer para probar su inocencia. Según el testimonio de la mujer, el único crimen del soldado fue amarla. Sin embargo, ¿fue porque el amor floreció ante la tumba, o porque el amor ya contenía la muerte? El dios de la muerte llega y les otorga la muerte. Sin quedarse atrás, el dios de la vida también llega y les otorga la vida. El tribunal se convierte entonces en un caos donde hombres, mujeres, muerte y vida se entrelazan. Los jurados comienzan a expresar su descontento con este caos, y el juez también se siente confundido. ¿Es el soldado culpable o inocente? Y sobre todo, ¿a quién mató el soldado?