El polifacético artista Baek Hyun-jin se aventura en la dirección teatral, sumiendo a los actores en la confusión. Su singular puesta en escena se desata en situaciones impredecibles sobre el escenario. Gritos humanos, el monólogo de una mujer y escenas donde otra mujer hace playback aparecen sin orden, mientras Baek Hyun-jin irrumpe en escena como un hombre primitivo, un cantante y un narrador.