Sun-geum vive en una casa antigua de tejas en un callejón de Gwangju. A pesar de ser una casa de tejas, los aleros están caídos y la electricidad y el agua están cortadas. Ella vive principalmente frente a la puerta de su casa con sus gatos, compartiendo su vida cotidiana con los vecinos. A veces también visita la 'Casa de las Madres de Mayo'. En una ocasión, durante una entrevista con una arteterapeuta, sacó a relucir la historia de su hijo mayor, quien murió tras recibir un disparo en mayo de 1980 y languidecer. El verano pasado, hubo un día en que un tifón azotó todo el país. La anciana sigue viviendo frente a la puerta, sin importarle el clima. Un día, un fotógrafo la visita, y la fotografía póstuma tomada en el jardín de Sun-geum le es entregada en pleno invierno.