En abril de 1980, estalló un disturbio a gran escala en Sabuk, Jeongseon-gun, Gangwon-do. Alrededor de 3.000 mineros, que sufrían vigilancia y explotación, se apoderaron de Sabuk y se enfrentaron directamente a las autoridades. Las negociaciones concluyeron justo antes de la intervención de las tropas bajo ley marcial, evitando así que Sabuk sufriera un baño de sangre. Sin embargo, en el proceso hubo numerosas víctimas. Han pasado más de 40 años, pero las cicatrices aún no han sanado.