El desafortunado encuentro entre Bong Dal-ho, que soñaba con ser la estrella de rock del mañana cantando a todo pulmón en un club nocturno de provincia, y el director Jang de "Kunsori Entertainment", quien descubrió en su voz un talento celestial para el Trot. Cegado por la promesa de debutar como cantante, Dal-ho firmó el contrato sin pensar, y su vida se complicó de manera espectacular. Resultó que "Kunsori Entertainment", que él creía que lo impulsaría, era en realidad una compañía especializada en la producción de música Trot. Atado por cadenas legales y enfrentado a una realidad ineludible, Bong Dal-ho se vio obligado a someterse a un entrenamiento espartano de máxima intensidad para renacer como cantante de Trot. Así comenzó el ambicioso proyecto de "Kunsori Entertainment"...