Una mujer (Kim Hye-soo), tarareando una triste balada de Lee Seung-chul, aparece en casa de Jae-soo (Kim Young-chan). Sin nada, sin ningún lugar a donde ir, sus ojos vacíos se cruzan con los ojos redondos de un niño de once años. La mirada del niño, que saluda a regañadientes, muestra una expresión tan desagradable como la de la mujer. El niño, que cocina hábilmente con sus pequeñas manos y se encarga de toda la casa solo, resulta más molesto que admirable. La mujer, que ya estaba harta, se agota por las constantes reprimendas del niño: "comes demasiado", "duermes demasiado", "baja la temperatura de la calefacción"... La mujer se entera de la "desafortunada trayectoria" (?) del niño, que ya ha pasado por diez madrastras. Al ver al padre (Ryu Seung-ryong) aparecer de repente y golpear al niño, la mujer interviene para ayudar, y finalmente desarrollan una relación en la que se ponen compresas mutuamente. Pero cuando el corazón puro y cálido que surgió entre ellos comienza a crecer poco a poco, la triste despedida ya había comenzado...