Hwang Bo-young-woon, que ejerce la peculiar profesión de inspectora de pollitos, posee una constitución y un temperamento tan inusuales como su trabajo, y sufre de infertilidad. Además, como lectora, se ve atormentada por preocupaciones singulares y se libera de ellas a través del destino de los pollitos. La civilización occidental está evolucionando hacia un estilo de vida en el que se adoptan y crían niños en lugar de tenerlos directamente. Este artículo utiliza las preocupaciones de Hwang Bo-young-woon, una coreana, para analizar la virtud de la adopción que buscan a través de una visión oriental de la vida, y presenta de manera impactante el problema de la tercera vía.