«Soy la más desdichada» —cree «Binna», que vive consumida por un complejo de inferioridad. Entre la gente que finge ser feliz para los demás, la ira de Binna no deja de crecer. Un día, Binna se entera de la «Pandilla Destructora de Felicidad», que destruye la felicidad ajena, y elige cuidadosamente a tres personas en las redes sociales para pedirles que destruyan los elementos de felicidad de estas. Solo entonces una sonrisa ilumina los labios de Binna, quien por primera vez siente la felicidad al reír a carcajadas. En el momento en que su risa resuena por todo el vecindario, suena el timbre: la Pandilla Destructora de Felicidad ha llegado. La sonrisa desaparece del rostro de Binna, y ella vuelve a su estado de desdicha.