Un actor desconocido de 30 años con ambiciones absurdas se acerca deliberadamente a una rica empresaria viuda de 60 años y logra casarse con ella. Solo buscaba su fortuna, pero la viuda muere debido a una enfermedad crónica y deja un testamento que dice: "Todo el patrimonio será donado a la sociedad". La vana ambición del actor desaparece como un espejismo, dejando solo su rostro operado, ahora envejecido, como rastro de su caída.