Este documental narra la vida cinematográfica de Kim Dong-ho, quien fue miembro clave y ocupó el cargo de presidente del comité ejecutivo del Festival Internacional de Cine de Busan (BIFF) durante 15 años desde su inicio, contribuyendo a que el festival sea lo que es hoy. A una edad en la que un funcionario público normal consideraría la jubilación, asumió el puesto de presidente del comité ejecutivo del BIFF. Con su amor infinito por el cine coreano, su singular afabilidad y una energía que supera la imaginación, dio a conocer el cine coreano al mundo entero y se convirtió en el rostro representativo de la industria cinematográfica coreana. Además, la película retrata las diversas facetas de Kim Dong-ho como ser humano a través de sus variadas actividades cinematográficas como director y actor, así como de sus cualidades humanas.