En <El Cuadrado Negro>, los fragmentos transparentes dentro de una caja negra que traga la luz intercambian imágenes para construir y deconstruir la narrativa. La luz anuncia su presencia a través de manchas negras y parpadeos en los fragmentos transparentes. La historia comienza cuando un día, tres personas que comprendieron la inscripción escrita en la ciudad se reúnen llevando sus respectivos objetos al lugar al que apunta la frase. Las tres personas, que se conocen por primera vez, se saludan y rezan cada vez que la luz entra allí cinco veces al día.