Bok-soon, una anciana nativa de Jeju, vive sola en su vieja casa después de que sus hijos adultos se mudaran al continente. Se alegra mucho al saber que sus hijos, que rara vez la visitan, vendrán a verla por su cumpleaños. Prepara un festín de platos de Jeju, pero solo recibe una llamada telefónica disculpándose por no poder asistir. Al día siguiente, Bok-soon, que sufre de un dolor de rodilla inusual, va al hospital y se encuentra con Dong-yi, un joven del pueblo que reparte folletos del estudio de yoga de su madre. Con la intención de compartir la comida sobrante, Bok-soon visita el estudio de yoga. Los vecinos, a quienes no ha visto en mucho tiempo, la reciben calurosamente. Young-sook, a quien solía querer como a su sobrino, se ha convertido en profesora de yoga y le imparte una clase de un día. Un poco desconcertada, Bok-soon comienza a mover su cuerpo dolorido y rígido, intentando seguir las posturas de yoga.