A petición de su tío Tak-yi, quien gestionó la Asociación Juvenil durante varios meses, Tak-yi se convierte en clérigo. Le preocupa la chica no identificada que vaga por los alrededores. No quiere conocerla, pero se entristece al ver su barco varado en el camino. Tak decide llevarse a la chica a casa por un tiempo para protegerla de una posada de mala muerte, y parece que fue abandonada en la calle desde muy joven. Tak le da a la chica el nombre de Flor y hace todo lo posible por servir de guardián, pero ella empieza a comprender lo que necesita hacer para comer un plato de acompañamiento.