En el distrito de Seongdong de Seúl, que registra la mayor tasa de aumento del valor del suelo del país, existen innumerables pequeñas y medianas empresas manufactureras. Con la fiebre de la reurbanización, las fábricas de ladrillo rojo comenzaron a cerrar, dando paso a galerías, cafeterías y restaurantes de lujo. Cientos de zapateros, que han estado fabricando zapatos durante más de 50 años con una paga inferior al salario mínimo y trabajando 18 horas al día, salen a la calle con la sensación de que es su última batalla.