Los padres de Areum pertenecen a la generación 386, orgullosos de haber logrado la democratización. Su padre se convirtió en funcionario y su madre en una activista feminista que lucha contra las instituciones y las prácticas. A los veinte años, al enfrentarse al desastre del ferry Sewol, Areum ve superpuesta la imagen de su padre en un puesto de responsabilidad como alto funcionario, lo que la lleva a cuestionar la democracia que la generación de sus padres construyó.