En la ciudad india de Kapilavastu, al nacer el príncipe, el gran rey (Park Am) lo nombra Siddhartha. El mismo día, su hermano menor tiene un hijo llamado Devadatta, de la ciudad de Savatthi. Siddhartha (Shin Young-kyun) crece como un joven culto, bondadoso y sabio, mientras que Devadatta (Park No-sik) se convierte en un tirano cruel y codicioso. Ambos piden la mano de la princesa Yashodhara (Kim Ji-mee) y se baten en duelo; Siddhartha gana, se casan y viven felices. Sin embargo, al ver a los ascetas que buscan la verdad y a las personas que sufren al ser ofrecidas como sacrificio a los dioses, Siddhartha decide partir para encontrar el camino que salve a los seres vivos. Poco después de que Yashodhara diera a luz, él emprende su camino de ascetismo. El rey, recordando la profecía del ermitaño Asita (Choi Nam-hyun) el día del nacimiento de Siddhartha, le dice a Yashodhara que todo ha sucedido tal como estaba predicho. Mientras Siddhartha continúa su meditación, Devadatta se vuelve cada vez más violento, establece el brahmanismo y comete atrocidades sacrificando esclavos y parias a los dioses brahmanes. Cuando la gente se reúne para escuchar las enseñanzas de Siddhartha, ahora convertido en Buda, Devadatta clama por derrocarlo, pero el templo brahmán se derrumba y él casi muere. Salvado por Buda, Devadatta encuentra la redención. Buda predica para la salvación de los seres y una multitud de personas lo sigue.