Su-gi y Yeon-jae son estudiantes de danza. Un día, Yeon-jae se da cuenta de que Su-gi hiere deliberadamente a su compañero en el escenario de ensayo. Como Yeon-jae no dice nada al respecto, Su-gi se siente intrigado y solicita en secreto una audición de dúo en la que ambos participarán. Yeon-jae, incapaz de resistir una atracción inexplicable, acepta subir al escenario para la audición con Su-gi, pero las condiciones de la audición se limitan a un 'dúo hombre-mujer', lo que los pone en una situación de conflicto. ¿Podrán ambos subir al escenario y completar un levantamiento perfecto? Lo que llena las escenas de baile en las que se sincronizan son cosas íntimas como sus miradas y su respiración. Cuando bailan juntos, cuerpo a cuerpo, cara a cara, la conexión que comparten trasciende la restricción de un 'dúo hombre-mujer' y se profundiza. La dirección, que sigue delicadamente las emociones como si no quisiera perderse el momento de amor que ambos sienten, es impresionante, y el intento de utilizar la danza para metaforizar el amor y la solidaridad es notable.